4. Rafael Correa Delgado
Alguien sabiamente dijo que hay que cuidar de quienes
dependen de nosotros pues el abandono solo los convierte en “ángeles del
infierno”, parecería algo exagerado visto desde el ángulo de quien no posee
todos los argumentos necesarios para esgrimir una opinión, pero no hay nada más
cercano a la verdad que este postulado, más aún cuando en ese abandono se suman
el desprecio de los más favorecidos y la humillación de los acomplejados.
La línea que separa la cordura de la demencia es muy
delgada, tanto que incluso muchas veces se traspasa sin que se pueda siquiera
dar cuenta, la sociedad es una formula enferma de egoísmo y odio, el solo hecho
de ser parte de ella rompe la cordura de cada persona que se deja absorber por
sus estándares, normas y complejos, demonios que disfrutan jugando con las
voluntades de cada miserable.
La sociedad actual ha llegado a un punto de no retorno
"toco fondo" y nadie parece percibirlo, son el hambre de dinero y
poder el veneno que la alimenta, para poder observar lo que sucede es necesario
salir del sistema acción que muy pocos pueden permitirse, mientras que la falsa
comodidad que el pertenecer a la misma ofrece, es solo un embrujo de condenación.
Una vez el ser humano es presa del sistema se
contamina, al contaminarse pierde toda noción de bien y actúa conforme la
tendencia le impulsa, no hay otra forma ya no es la ley ni las normas la que
regulan su actuar sino la tendencia del medio en el que se encuentra.
Mas existen miedos que han sido sembrados en la
persona para que a través de ellos se someta voluntariamente y no se atreva
siquiera a pensar en nada que no tenga que ver con su bienestar personal y
supuesto desarrollo, de esta forma se controla cualquier intensión de ver más allá
del interés personal.
La sociedad se ha contaminado de tal forma que hoy es fácil
para cualquier avivado el convertirse en autoridad y someter de esta forma a
todos quienes le rodean, pues el grado de comodidad de las personas los ha
llevado a evitar cualquier tema que pueda afectar su “estatus quo”, nadie es
capaz hoy de ver más allá de su comodidad y beneficio, harán solo y únicamente
lo que les represente beneficio inmediato y seguridad económica, los valores se
han perdido por completo y solo quedan los discursos de honestidad.
“La noche es más oscura justamente antes del
amanecer”, un adagio popular que quiere decir que pronto vendrá buenos tiempos.
Un ser repudiable alguna vez tuvo la oportunidad de
acceder al poder de un ingenuo país esperanzado en que las cosas mejoren luego
de la desigualdad y los desgobiernos que lo hundieron en el subdesarrollo.
Este ser cuya historia se conoce en demasía, se
convirtió en el mayor timador y ladrón jamás conocido en la historia
republicana.
El “cara dura” que se llenaba la boca argumentando que
jamás huiría un buen día desapareció del país conjuntamente con todo lo robado
y dejando tras de sí los efectos de su miserable gestión, más, sin embargo,
como propio de un cáncer quedaron sus raíces de miseria enquistadas en los
poderes del pobre estado.
Los vientos del sur anticipan el regreso del “bocón de
Carondelet”, este ser infame habría planificando una nueva traición, su hambre
de usurpación no está satisfecha con lo realizado, ahora desea terminar con
todo aquello que él considera son las evidencias de su naturaleza, como si tratare
de un conquistador se ha aliado con los mayores déspotas de la región y han
preparado un cantar compuesto de dos tonadas a través de las cuales cumplirá su
oscuro objetivo.